Mientras Miss Trunchbull daba la clase maltrataba a los niños cuando no sabían contestar bien las preguntas. Miss Honey le decía que les estaba haciendo daño y la directora le recriminaba que era muy blanda con ellos que leyera un libro que hablaba de cómo educar. Matilda se levantó y dijo que lo había leído. La directora la avisó diciéndole que la vigilaría porque no le gusta la gente lista.
Miss Trunchbull fue a beber del vaso de agua y encontró el tritón, le echó las culpas de esto a Matilda. Ésta se enfadó y sus ojos se pusieron rojos, y mirando al vaso de agua deseó que se cayera. El vaso se cayó, manchó a Miss Trunchbull y ésta echó de nuevo las culpas a Matilda. La niña con gran tranquilidad y sin miedo dijo que ella no había sido.
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